En amorosa memoria de nuestro papá — un padre extraordinario cuyo amor constante, fortaleza y bondad formaron a nuestra familia y tocaron a todos los que lo conocieron. Pa, fuimos bendecidos de ser tus hijos. Fue el regalo más grande de Dios. Aunque ya no estás, tu guĂa y las lecciones de vida que nos diste tan generosamente viven en nosotros cada dĂa. Por siempre amado, por siempre extrañado. Pa, que descanses en la gloria de Dios por la eternidad. Hasta que nos volvamos a ver. Te amamos.
Rosendo Efraim ArgĂĽello, amado esposo, padre, abuelo, suegro, hijo, sobrino, primo, tĂo/teto, y hermano, falleciĂł el 6 de abril de 2026 a la edad de 84 años. NaciĂł el 19 de mayo de 1941 en Managua, Nicaragua, de sus amorosos padres, JosĂ© y Camila.
Rosendo creciĂł en una finca en Nicaragua, donde desde muy temprana edad aprendiĂł el valor de la responsabilidad y el trabajo duro. Cuenta la historia que siempre pasaba esudiando o leyendo y sacaba más de 110 en todas sus calificaciones en la escuela, ¡y que se sabĂa todas las lecciones antes de que el maestro siquiera las enseñara! Contaba historias de su mono y de cĂłmo, cuando llegaba la hora de arrear el ganado, a veces se escondĂan en los árboles para evitar la tarea, un recuerdo que todavĂa saca sonrisas a quienes lo conocieron mejor. TambiĂ©n apreciaba las cosas sencillas, como agarrar un pedacito de carne con grasita con una tortilla mientras su mamá cocinaba sobre un fuego al aire libre al amanecer.
Rosendo siempre será recordado como un hombre ejemplar, cálido y generoso, de profunda fe y con un amor inquebrantable por su familia. Era sumamente responsable y trabajador, pero siempre humilde—sin buscar reconocimiento ni lujos, solo haciendo lo que habĂa que hacer por las personas que amaba. Y tenĂa un sentido del humor Ăşnico: una picardĂa inconfundible, siempre expresada con cariño.
Como esposo devoto, compartiĂł más de 50 años de amor con su esposa, Eyra Maria. Como padre, fue una fuente de fortaleza, sabidurĂa y guĂa para sus hijos, JosĂ© Rosendo y Claudia Mercedes.
Rosendo tambiĂ©n encontrĂł una inmensa alegrĂa en ser abuelo. Conocido cariñosamente como “Pa” por sus nietos: el pequeño Kevin, Olivia, Madeline y Camila. Para Ă©l, sus nietos no podĂan hacer nada malo. Se sentĂa profundamente orgulloso de cada uno de ellos y valoraba cada momento que pasaban juntos—y con cariño decĂa que todos sus talentos acadĂ©micos y atlĂ©ticos seguramente venĂan de Ă©l. Las lecciones que les transmitiĂł y el amor que les mostrĂł permanecerán con ellos mientras crecen.
Como sobrino, primo, tĂo/teto y suegro, Rosendo siempre mostrĂł amor, apoyo y generosidad. Su presencia iluminaba los momentos en familia, y su amor y compromiso dejaron una huella imborrable en todos los que lo conocieron.
Su familia fue el centro de su vida, y se enorgullecĂa profundamente de verlos crecer y prosperar.
Contador público de profesión, Rosendo trabajó a lo largo de su carrera en importación/exportación y mercadeo. Construyó una vida definida por la dedicación y el trabajo duro. En Nicaragua, trabajó en San Juan del Sur; con Basali en Managua y Matagalpa; con Alka-Seltzer, Colgate-Palmolive y, finalmente, con Casa Pellas. Después de llegar a los Estados Unidos, dedicó 21 años de servicio a Long Island University (C.W. Post). También trabajó en varios empleos a la vez—incluyendo Carlton on the Park—haciendo lo que fuera necesario para proveer para su familia y ayudar a darles a sus hijos el regalo de una educación. Sus sacrificios y su compromiso constante fueron una expresión diaria de amor. Después de toda una vida dedicándose a cuidar de los demás, Rosendo se retiró en Lebanon, Pennsylvania.
Con gran valentĂa, Rosendo dejĂł Nicaragua para asegurar la seguridad de su familia y construirles una vida mejor en los Estados Unidos. Durante la guerra civil en Nicaragua, bajo restricciones de ley marcial, salĂa—sin importar lo peligroso que fuera—solo para encontrar leche y comida para JosĂ© y Claudia cuando eran bebĂ©s. SacrificĂł tanto por el bienestar de su familia, siempre poniendo sus necesidades por encima de las suyas. Incluso hasta su Ăşltimo aliento, su corazĂłn y su mente estaban con aquellos a quienes amaba—asegurándose de que estuvieran a salvo, atendidos y bien.
Rosendo tambiĂ©n guardaba sueños que reflejaban su espĂritu aventurero. Jugaba bĂ©isbol e incluso hizo una prueba para un buscador de talentos de los Phillies en Managua, y siempre mantuvo el sueño de convertirse en piloto.
Hombre de fe cristiana, Rosendo encontraba consuelo en la Palabra de Dios, especialmente en el Salmo 91, que nos recuerda la protección del Señor y su cuidado eterno. Su fe guio su vida y le dio paz y fortaleza en todas las etapas.
Nos reconforta la esperanza de que esté reunido en la presencia de Dios con todos sus seres queridos que se fueron antes que él, incluyendo a sus padres y hermanos —Mami y Papi—y a sus queridas mascotas Pickle, Biscuit, Muffin y PJ.
Rosendo será profundamente extrañado por su familia en Pennsylvania, NY, NJ, Florida y Texas, por sus amigos y por todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo. Aunque ya no estĂ© con nosotros fĂsicamente, el amor que dio, su humor inolvidable y los recuerdos que creĂł permanecerán para siempre en los corazones de quienes lo amaron.
Pa, que descanses en la gloria de Dios por la eternidad. Hasta que nos volvamos a ver. Te amamos.
“El que habita al abrigo del AltĂsimo descansará a la sombra del Omnipotente.” – Salmo 91
















